Ahorro energético en la iluminación

Cada año nos suben la luz, eso es un hecho.

Mirándolo por el lado positivo puede ser una forma de empezar a ahorrar energía. A veces nos olvidamos que la energía no va a ser algo que dure para siempre y que, si no se usan otros sistemas de energía renovables, acabaremos desperdiciando la que nos queda.

La luz del Sol es la fuente energética más potente para los seres vivos. Gracias a su luz nos despertamos cada mañana, respiramos el aire que nos da la vida y podemos ver toda la belleza que nos ofrece el mundo.

Pero la luz del Sol no dura para siempre y la noche debe llegar para darnos un descanso. En estos momentos de menos luz es cuando más desaprovechamos la energía. Date cuenta que ahorrar electricidad se traduce en disminución de los gases invernaderos y del cambio climático.

  • Utiliza focos o bombillas de bajo consumo. Permiten ahorrar un 75% de energía y, por supuesto, un ahorro considerable en el gasto de luz.
  • Si no vas a estar en una habitación apaga la luz cuando salgas. Si es una estancia con dos salidas, por ejemplo, un pasillo, no te olvides de colocar un interruptor en cada una de ellas.
  • No desperdicies la luz del Sol. Abre las ventanas, las cortinas y persianas. Verás qué provechosa es la luz del Sol.
  • En el trabajo apagad las luces que no se utilicen. Si llegan clientes o invitados entonces adecuad la estancia para la visita, pero si no, no es necesario estar gastando más luz de la necesaria.
  • Y, sobre todo, si es posible, utiliza energías alternativas para producir la electricidad como los generadores eólicos o las celdas fotovoltaicas para aprovechar la luz solar.

Pintar las habitaciones con colores claros ayuda a iluminar toda la estancia sin necesidad de poseer grandes focos de luz. Estos colores claros no absorben la luz, sino que la reflejan directamente aportando más claridad a la habitación. Aunque, si tu trabajo está en algún lugar localizado, como, por ejemplo, un escritorio, mejor utilizar una lampara o un foco que gastaría mucho menos que la luz general.

Aunque sean un poco más caros, comprar fuentes de luz halógenas con reguladores es una buena idea para aportar la luz necesaria para cada ocasión. No necesitamos la misma intensidad de luz para leer como para ver la televisión, por ejemplo.

Lo mismo pasa con los tubos fluorescentes. No son caros, tienen buena iluminación y pueden durar años y años. Ideales para baños, cocinas, trasteros y garajes.

Por último, si tienes algún negocio donde se necesiten baños públicos no te olvides de instalar los detectores de presencia. Son muy útiles porque se desactivan cuando no hay nadie en la habitación y nos hemos olvidado de apagar la luz.